Buenos días !! Ya finalizó el finde y la vida sigue. Además, cuando en un lunes luce el sol como lo hace hoy se hace más llevadero. Creo que en breve podré empezar a tomar el sol en mi jardín, jeje, calculo estar moreno este año a mediados de abril. Bueno, después de divagar un poco, vamos al meollo. Este ha sido un finde muy cinematográfico. Sábado por la noche peli en casa y ayer por la tarde cine. Títulos nuevos o antiguos que no he visto, me encanta, y más si hay expectativas de buen cine, aunque lo malo de las expectativas es poner el listón alto, luego, fácilmente acaba uno un tanto decepcionado.
El sábado vi Los gritos del silencio ( The killing fields, Roland Joffé, 1984 ). Había adquirido el dvd hace ya unas semanas y aún no había encontrado el momento de verla. La compré por que mi tía Juani me había hablado de ella y me había parecido interesante. En una de mis visitas al fnac ( os hablaré de ellas ) la encontré. La historia se ubica en Camboya entre 1973 y 1978. País asolado por una guerra civil que había conseguido azuzar EEUU al realizar incursiones militares en el país ( limítrofe con Vietnam ) reavivando un pequeño movimiento revolucionario comunista que existía desdes hacía años ( Jemeres rojos ) uniéndose a ellos miles de campesinos que querían derrocar al gobierno corrupto prooccidental que presidía Camboya.
Los protas son un reportero de guerra del New York Times y su ayudante camboyano. Entre ellos se pasa de la mera colaboración profesional al vínculo de amistad en el que, en mi opinión, aporta bastante más el ayudante que el reportero made in usa. Se trata de una historia basada en hechos reales que se publicó en forma de reportaje en 1980 en el N.Y. Times con la firma de Sidney Schanberg ( que recibió el premio Pullitzer en 1976 ), protagonista de la historia.
La peli ganó tres oscars, entre ellos el de mejor actor secundario para Haing S. Ngor, por su papel de Dith Pran, ayudante de reportero camboyano, que es el que realmente lleva el peso interpretativo de la peli y que en la historia salva el pellejo de varios periodistas occidentales como por ejemplo el de Schanberg y también el suyo propio.
Para finalizar, dos curiosidades, John Malkovich aparece en la peli haciendo un buen papel de fotógrafo de guerra. Aunque su papel es bastante secundario deja su huella y su caracterización es auténtica, y la banda sonora de la peli está compuesta por Mike Olfield, única incursión del famoso músico en el mundo del celuloide. Al parecer, las desavenencias con el director R. Joffé y los diversos cambios que tuvo que hacer en la bso dejaron sin ganas a Olfield de repetir en el cine ( en la bso del El exorcista solo aparece un extracto de 4 minutos de una de sus canciones y la agregaron a la bso sin su permiso ). Cabe decir que viendo la peli la música pasa un tanto desapercibida. Tan solo en los créditos finales figura una canción con sello del compositor, os la dejo a ver que os parece.
Conclusiones: una buena peli sin más. Tampoco es de esas que dejan huella y que recomendaría de manera insistente.
Saludos
Marcos
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